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¿Porqué sonries Clemente?

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¿Porqué sonries Clemente?

El 15 de Febrero del año 2005 yo paseaba por los pasillos de la Clínica Santa María. Pocas horas antes había llegado al mundo el ser más hermoso que podría haber visto hasta ese momento: mi hijo Vicente.

Mientras caminaba me encontré paseando a Cristián Warnken, el cual también había sido padre hace pocas horas.

Podía leer en su ensimismamiento y en la expresión de su cara todas las sensaciones que yo mismo vivía en ese momento. Puede sonar un poco estúpido, pero al ver a esta persona, que por lo general yo sentía tan ajeno a mí, me agradó sentir que en ese momento todo lo que nos rodeaba y que la circunstancia misma nos era común.

En lo absoluto, nunca dejamos de tener tantas cosas en cumún. Talvés por el solo hecho de compartir la experiencia tan hermosa de ser padres, o mejor dicho, la experiencia de tener a estas personitas pequeñas tan iguales; no tan solo por el hecho de que nacieran el mismo día; no tan sólo porque los dos el mismo día estarían celebrando sus cumpleaños (y uno tan feliz y cansado como se puede estar en una fiesta como esta). No tan solo por esto, si no por un millón de cosas más. Si hasta uno cambia, es tan inevitable y hermoso. Todo parte otra vez. Desde el momento que un hijo nace, uno también lo hace.

Todo este preámbulo era para que entendieran porqué lloré la partida de Clemente. Lloré junto a mi señora mientras miraba a mi Vicente jugando con sus recién abiertos regalos de Navidad. Pensé, …tantos regalos que se quedó sin abrir Clemente.

Cuando leí la columna de Cristián Warnken “¿porqué sonries Clemente?” podía sentir claramente que no podía haber nada peor. Es que debe ser tan profundamente terrible el dolor… debo decir que admiré la valentía de Cristían al escribir esa columna.

Ahí se quebró nuevamente el “vínculo”, él volvió a ser el hombre tan ajeno de antes, incluso más. No puede existir una experiencia tan poderosamente cruel como esta para que rompiera el lazo. ¿Porqué? porque yo tengo a mi hijo de 4 años a mi lado, porque Vicente ya va al colegio, ya ha aprendido y experimentado innumerable cosas que no pudo vivir Clemente. Eso es más que suficiente.

Cristían escribió: “…porqué sonries Clemente mientras todos te lloran?”

Talvés, como escribió Gonzalo Rojas: “Clemente sonríe porque esa misma noche de Navidad, vió al niño Jesús, jugaron y rieron juntos”.

Un abrazo Cristian,

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